Negocios nuevos
Encontrados, revisados y contactados de pocos en pocos, nunca en masa. Cuando probar el producto ayuda, sale una muestra o una degustación, dentro de tus límites.
Cómo los encuentraPochteca es una superinteligencia para tu operación de ventas. Sus representantes de ventas digitales hacen todo lo que rodea cada venta: encontrar negocios nuevos, contestar a las once de la noche, cotizar de tu lista de precios, convertir un mensaje de WhatsApp en un pedido limpio y acordarse de a quién se le está acabando el producto. Tus vendedores se quedan con las visitas y el apretón de manos.
Para productores que venden a través de restaurantes, tiendas y bares en México.
Haces algo que la gente come, bebe o usa, y le llega por el mostrador de alguien más. Un restaurante, una tienda, un bar, una farmacia. Ese negocio es tu cliente de verdad, y hay muchos más de los que tu equipo podrá visitar. Pochteca hace ese único trabajo, y por eso lo hace bien.
Pregúntale a un vendedor en qué se le va la semana. Muy poco en apretones de manos. Se le va en mensajes que nadie contesta, en el mismo precio que le piden por tercera vez, en pedidos que copia del WhatsApp a una hoja de cálculo y en el resurtido que se pasó porque nadie se acordó. Ese es el trabajo que toma Pochteca.
| La tarea | Quién la hace |
|---|---|
| Encontrar negocios que deberían tener tu producto | Pochteca |
| El primer mensaje, y los seguimientos que nadie contesta | Pochteca |
| Preguntas de precio, inventario y entrega, a cualquier hora | Pochteca |
| Cotizaciones y ofertas dentro de tus reglas de precio | Pochteca. Lo que se salga, lo apruebas tú |
| Convertir un chat, un correo o una llamada en un pedido limpio | Pochteca |
| Acordarse de a quién se le está acabando | Pochteca |
| Despertar a las cuentas que se quedaron calladas | Pochteca |
| Muestras y degustaciones, donde probar ayuda | Pochteca las organiza, una persona sirve |
| Planear las visitas de la semana | Pochteca prepara, tu vendedor decide |
| La visita, la negociación, el apretón de manos | Tu vendedor |
| Las notas después de la visita | Pochteca las escribe |
Mientras duermes, Pochteca lee menús, sitios web y mapas, y revisa qué negocios van con tu producto. En la mañana hay una lista corta. Corta a propósito.
Todo lo que llegó en la noche recibe respuesta. Los pedidos se revisan contra tus precios e inventario y se confirman. Lo que no puede contestar espera a una persona.
Unos cuantos primeros mensajes a negocios nuevos, por el canal que cada uno sí contesta. Seguimiento a los que se quedaron callados. Una degustación propuesta donde probar el producto lo decide todo.
Recordatorios de resurtido a los negocios que están por quedarse sin producto. Un mensaje a una cuenta que pide cada tres semanas y lleva cinco sin pedir. Una hoja de resumen para cada visita de mañana.
A las diez de la noche un bar pregunta si le pueden llegar tres cajas el viernes. La respuesta sale de tu inventario y tus reglas de entrega en un minuto. Lo raro espera a la mañana y a una persona.
Todos los productores tienen el mismo mapa: unas cuantas cuentas grandes que se llevan todas las visitas, y una cola larga de tienditas, cafés y bares que saben de ti dos veces al año, o nunca. Pochteca le da a cada uno un representante que contesta, se acuerda de lo que pidieron y nota cuando se quedan callados.
Encontrados, revisados y contactados de pocos en pocos, nunca en masa. Cuando probar el producto ayuda, sale una muestra o una degustación, dentro de tus límites.
Cómo los encuentraWhatsApp, correo o una llamada: el pedido se vuelve un registro limpio con tus precios, listo para tu sistema. Nadie lo captura dos veces.
¡Hola! ¿Tienen 3 cajas para el viernes? Lo mismo de la vez pasada.
Sí, 3 cajas para el viernes, entregadas antes del mediodía. Mismo precio que tu último pedido. ¿Te lo confirmo?
Un ejemplo de una noche cualquiera. Tu vendedor lo lee en el desayuno, ya resuelto.
Ve el camino completoPochteca sabe quién suele pedir cada tres semanas y no ha pedido. Le escribe antes de que empiece a comprarle a otro.
Una dice que van a reemplazar a tu equipo de ventas. La otra, que le mandan basura a todo mundo e inventan cosas. Las dos pasan en algún lado. Trabajamos con modelos de lenguaje desde antes de que casi nadie los tomara en serio, y armamos Pochteca alrededor de los errores que vimos cometer a otros.
Diez mil mensajes, casi nadie contesta, un número de WhatsApp bloqueado. La forma más común en que la venta automática sale mal.
Un descuento debajo de tu mínimo. Tu representante digital lo quiere ofrecer, así que primero te pregunta.
Llegó un pedido por WhatsApp a las 23:40. Revisado contra tus precios e inventario, confirmado y esperando en tu sistema antes de que alguien despertara.
Este botón se queda gris. No vendemos volumen.
Un toque y todos los representantes digitales se detienen.
Cada le responde a un . Nada corre sin que alguien lo vea. Y cada número que dice sale de un solo lugar: tu .
Un representante digital nunca se hace pasar por humano. Se presenta como el asistente digital de tu empresa, y cuando alguien pregunta, dice lo que es.
Quédate con tus vendedores. Con representantes digitales que escriben, persiguen, cotizan y capturan, un vendedor puede cerrar de tres a cuatro veces más tratos al mes. Lo que queda es lo que la gente hace mejor: visitar, dar a probar, negociar, dar la mano. Menos desgaste, más comisión.
Tratos al mes hoy: 32
Con Pochteca, nuestra meta: 96 a 128
Una cuenta rápida, suponiendo 8 tratos por vendedor al mes hoy. Una meta, no una promesa.
Hecho con los mensajes de uno de tus vendedores, con su permiso. Su tono, sus clientes. Él sigue con las visitas.
Antes de que tu vendedor salga, una hoja por visita: qué compraron, qué preguntaron, qué ofrecer, qué evitar.
Cada mensaje y la historia de cada cliente se quedan en tu empresa. Cuando un vendedor se va, las relaciones no se van con él.
Pochteca escribe como una persona, así que no hay dos mensajes iguales. Precios, inventario, descuentos y pedidos funcionan como una caja registradora: misma pregunta, mismo número, siempre. Salen de tu lista y de tus reglas. El modelo de lenguaje escoge qué hacer. El sistema decide si se permite.
Qué modelo de lenguaje hace cada tarea, cómo se prueba y cuándo cambia. No puedes ponerle un modelo más barato para ahorrarte unos pesos. Los modelos baratos fallan de formas que solo notas cuando un cliente ya está molesto. Cuando encontramos uno mejor, primero lo probamos con conversaciones reales y luego cambiamos a todos.
Nosotros lo hospedamos. La forma más rápida de empezar. Escogemos y pagamos los modelos de lenguaje, y tú pagas un solo precio mensual en pesos, con lo que cuesta cada representante digital a la vista.
Instalamos el sistema completo en tu empresa, con modelos abiertos que ajustamos nosotros. Tu lista de clientes y cada conversación se quedan adentro. Compras la máquina que te indicamos, y nosotros la dejamos lista y al día.
Construimos con modelos de lenguaje desde que la gente decía que nunca iban a servir.
Hoy todos le están moviendo y pocos entienden qué hacen. Nuestro trabajo es más concreto: que vendas más y que veas exactamente cómo. Un precio justo en pesos, cada costo a la vista y una persona de tu lado en cada trato.
Los pochtecas eran los comerciantes de larga distancia del México antiguo. Caminaban con mercancía de la costa al valle alto y regresaban con pedidos. El mismo camino, todos los días.
Treinta minutos, por videollamada o en persona. Trae tu lista de precios y recorremos el camino de tu producto.